Mons. Novell, obispo de Solsona, propone reformar los sistemas de preparación de los sacramentos, especialmente la comunión y la confirmación.
“Es necesario que algún catequista y el sacerdote se puedan dedicar a intentar este trabajo con los padres”, señala el obispo, que propone “reducir un año los cursos de preparación tanto de los niños que tienen que hacer la primera comunión como la de los pre-adolescentes que quieren confirmarse”.
En una glosa fechada el pasado 15 de julio, Novell defiende los cambios como forma para “crear las condiciones para llegar a una invitación atractiva a los niños y a los adultos en los cursos de evangelización”. De esta forma propone reducir de dos años a uno solo el estudio de la catequesis de forma que se inicie el periodo de “en 3º de Primaria, comulguen por primera vez en 4º y puedan confirmarse al cursar 1º de la ESO”. Al mismo tiempo pretende incorporar a la catequesis a sus padres, a los que invitará a cursos de evangelización.
Novell argumenta que la reforma iría encaminada a conseguir que los padres de los menores, los adolescentes y los novios vayan al curso de evangelización que las parroquias tienen que organizar cada año. “Esta ha de ser la prioridad”, señala el obispo en su carta semanal, en la que se pregunta: “¿De qué sirve hacer años y años de catequesis si casi nadie experimenta la conversión que le tiene que llevar a una reincorporación a la vida cristiana comunitaria?”.
La propuesta de recortar el tiempo de preparación para la comunión no ha tenido demasiado eco en el Obispado de Lérida. El vicario de la diócesis, Ramón Prat, precisa que “existe una normativa que establece los plazos y se debe cumplir”. Respecto a los cambios en el proceso, señala que “resulta importante que la persona que reciba el sacramento esté preparada”. Como ejemplo, revela que este año en la diócesis 15 adultos se han bautizado, han hecho la comunión y se han confirmado a la vez”.
Para Prat, la propuesta de Novell es lícita, pero recuerda que “la preparación para la comunión dure dos años no es un dogma, sino que depende de la responsabilidad del obispo y del obispado”. Eso sí, reconoce que cambiar ese aspecto no se encuentra de momento en las previsiones del Obispado de Lérida.
El obispo asegura que las catequesis de preparación para la primera comunión y la confirmación “son las que más dedicación piden hoy en día en las parroquias y las que son causa de más desánimo por la falta de frutos”.
Con estas medidas, el obispo quiere que los catequistas “dediquen una parte de su tiempo al contacto y relación con los padres para invitarles al curso de evangelización”.
Miles Dei
27 julio, 2012 a las 21:20
Yo preparo a cualquier niño de siete años para la comunión en tres días (el primer día dedicado a su primera confesión y el segundo a su confirmación) Fíjate si me sobra luego tiempo para hablar con los padres.
AMDG
27 julio, 2012 a las 22:37
Y quizás tarde otros tres días en olvidarse de todo ello y no vuelva a pisar la iglesia hasta la boda…
Me parece poco serio, Miles. En especial nuestro obispo, que parace que pide portada una semana sí y la siguiente también.
Miles Dei
28 julio, 2012 a las 0:53
El contenido esencial para acceder a tales sacramentos para un niño no da para más. Bien dispuestos están en cuanto lo piden y están formados para comprender lo que van a recibir en el sacramento y lo que es el rudimento de la fe. La gracia de la perseverancia no es cosa de la catequesis ni la iniciación cristiana ha de suponer lo que precisamente otorga, pues eso sería pedir un imposible o tentar a Dios.
Conseguir la buena disposición en los padres propia de una familia cristiana donde el niño tenga más facilidad para perseverar es otra cosa que no depende de la formación que se de al niño.
AMDG
28 julio, 2012 a las 14:18
Valga para la Comunión, pero no para la Confirmación, que en mi opinión se debería hacer más tarde, cuando sean personas hechas y derechas.
En todo caso, la formación religiosa debe continuar, y bien sabemos que en muchos caso al primera Comunión es también la última, o casi.
Miles Dei
28 julio, 2012 a las 15:23
La confirmación tampoco ha de suponer lo que otorga y para el niño es simplemente la afirmación en cuanto tiene uso de razón de aquello que fue pedido para él por sus padres en el bautismo. De ahí que vea muy bien el que se haya recuperado en algunos sitios la confirmación antes de la primera comunión.
En los niños el obrar externo y gran parte del interno depende en muchos casos y ocasiones de los adultos. De ahí que antes que sobrecargar y exigir de más al niño como si esto fuera una secta pelagiana o la catequesis un gancho para captar familias, sería mejor por parte del párroco atender a las familias de manera personalizada para llevarlas a una vida cristiana (¿Cuantos párrocos visitanb a las familias de los niños que tienen en catequesis en su parroquia?) mientras por otro lado se obra ofreciendo al niño todas las posibilidades en lo sobrenatural (la vida de sacramentos y oración) para el normal desarrollo de su vida cristiana. Y entonces hay que volver a recalcar que el problema de las familias descatolizadas y descristianizadas no es un problema de la catequesis parroquial de los niños y que a estos y a las mismas familias no se les puede exigir por natura lo que es obra de la gracia.
AMDG
29 julio, 2012 a las 16:00
Para mi, la Confirmación es tomar la fe en la propia mano y comprometerse a mantenerla hasta la muerte y alumbrar con ella a otros. Lo primero que hay que decirle al confirmando es que lo que va a recibir no se le borrará nunca, ni con la condenación, para su verguenza. Dieciseis años es lo mínimo para que lo entiendan.
Al final vienes a decir que no hace falta mucha catequesis formal o sacramental, pero hay que hacer mas catequesis informal, pastoral. Pues bueno, imagino que en algunos casos sí, y en otros no. ¿Y por qué no ambas?
Miles Dei
29 julio, 2012 a las 16:51
Pues esto es lo que se enseñaba en el Catecismo del Concilio de Trento.
Y el comentario anotado de la edición de 1926 del R. P. Alfonso María Gubianas, O.S.B. que es la que reproduce Stat Veritas, trae la siguiente anotación:
Así que lo tradicional no es la costumbre neopelagiana de esperar a que la natura haga lo que es propio de la gracia, sino en que la gracia eleve y perfeccione a la naturaleza haciéndola capaz de confesar a Cristo públicamente hasta morir por él (lo que ocurre en un niño a los 7 años más o menos, haciéndose consciente de su fe y de su compromiso con ella, sin óbice para que se de antes si así se requiere por determinadas circustancias)
AMDG
29 julio, 2012 a las 19:58
El párrafo del final es una extensión improcedente por tu parte de lo del Catecismo, que suscribo:
Salvo excepciones, mejor esperar hasta la madurez. Pero estoy de acuerdo en que si hay peligro de muerte o persecución se administre antes.
Miles Dei
29 julio, 2012 a las 20:55
El Catecismo pone el límite razonablemente conveniente en siete años. Es pues un sacramento de niños. Y lo que digo no es impropio, es la realidad sacramental: la defensa de la fe es obra de la gracia y basta para ello el uso de razón para entender que uno defiende el don que ha recibido de Dios, nada más ni nada menos.
Miles Dei
29 julio, 2012 a las 17:08
El Jansenismo ha hecho mucho daño a la práctica sacramental. Y ahí están los nuevos jansenistas, pelagianos en la práctica que niegan el martirio y la santidad a los infantes bajo los mismos criterios de que si no saben, no son totalmente responsables, etc.
Un error práctico como demostró el gran talento pastoral de San Pio X instituyendo la comunión (y por supuesto la confesión) temprana como el medio más adecuado para la santidad de los niños. En la Acerbo Nimis se puede ver perfectamente como separaba este Papa la catequesis de los sacramentos de iniciación (que se daba en unos días del año) de lo que es la formación en el catecismo que debía darse durante todo el año a niños y al resto de los fieles.
AMDG
29 julio, 2012 a las 20:12
La Comunión es una cosa, la Confirmación otra.
Ahora te aferras a la distinción entre catequesis y formación en el catecismo. Es decir, no es suficiente un año. Pues eso :)
Miles Dei
29 julio, 2012 a las 21:09
Yo he hablado siempre de preparación a los sacramentos. La formación es cosa de toda la vida y va por distintos cauces como enseña San Pio X, no sólo por vía de catequesis contínua. En los niños la parte más importante de esta vía de formación es la familia.
Bautismo, confirmación y eucaristía van unidos porque son los tres sacramentos que constituyen la iniciación cristiana. No es la confirmación una cosa que se pueda postergar alegremente de esta iniciación que precisamente da la gracia para poder vivir como cristiano y no al revés. Eso es una pérdida de tiempo y recursos que a veces, especialmente en un ambiente anticristiano, tiene efectos fatales.
Los niños de hoy día cuando llegan a los siete años han visto ya todo tipo de pecados y están sometidos a todo tipo de tentaciones. No viven en la inocencia de antaño de ahí que más que nunca haga falta iniciarlos cuanto antes en la vida de la gracia. Eso no es algo que podamos hacer tu o yo o el Papa, sino que sólo lo hace Dios por la gracia sacramental. Sin la iniciación cristiana completa su organismo sobrenatural no está completo. Puede salvarse, pero le será mucho más difícil que al niño que ya lo ha completado. ¿Le vas a negar eso a un niño porque en su parte natural no haya desarrollado aún el conocimiento abstracto o lógico o no sea capaz de ir por sí solo a la Iglesia?
AMDG
29 julio, 2012 a las 21:33
Para las tentaciones confesión y comunión son mas que suficientes. Tomo tu cita:
¿En qué quedamos?
¿Le va a ser dificil salvarse a un niño de 7 años que se confiese y comulgue?. Pues pobre de mí. Estas cambiando la doctrina, ya ves que no vale con un año :)
A ello me atengo. Es para mayores, para entrar en la milicia divina para que actúen como Miles Dei. Je, je.
Miles Dei
29 julio, 2012 a las 23:56
No necesaria para la salvación significa precisamente lo que he dicho: se puede salvar quien no tenga el sacramento (siempre que no lo haya despreciado culpablemente) pero es más difícil (siempre objetivamente hablando) para el que no lo tiene que aquel que cuenta con todas las ayudas ordinarias de un organismo sobrenatural completo con los sacramentos de la vida cristiana.
Y no, no es un sacramento para entrar en milicia divina al modo humano, sino para que sobrenaturalmente se sea capaz de confesar públicamente a Cristo con todas sus consecuencias y combatir las tentaciones, sobre todo sin miedo al que dirán y los respetos humanos. Cosa que puede hacer cualquier persona con uso de razón.
yo
31 julio, 2012 a las 0:03
¿Por que no proponen que los padres vayan con sus hijos a todas y cada una de las clases de comunion?, ¿cuantos niños quedarian?.
No nos engañemos, el 90% de los niños no sienten la comunion y para quien no se lo crea, que pruebe a decir que la hara con ropa normal y que no habra ni regalos, ni reportaje fotografico, ni fiesta, ni nada, a ver cuantos quedan…
Por otro lado estan los padres que sueltan al niño en la iglesia y se van a hacer sus cosas, como tengan que asistir ellos sacaran mil y una excusas.
Las comuniones se han convertido en bodas unipersonales, ya ni se cree ni leches en vinagre, todo por la fiesta y ser el que mas haya gastado en el niño/a.